Cómo presupuestar tus trabajos de diseño

cómo presupuestar trabajos de diseño

¿Te resulta muy difícil presupuestar tus trabajos de diseño? ¿No tenés ni idea de qué valor pasarle a tu cliente? Para hacerte la vida más fácil, te mostramos cuáles son los tarifarios de diseño que se manejan actualmente. Allí vas a encontrar valores de referencia para los trabajos de diseño más frecuentes. Tené en cuenta que son montos orientativos y que deberías adaptarlos a los requerimientos y particularidades de cada trabajo.

Tarifario.org: con más de 150 productos este tarifario posee valores de referencia para trabajos de diseño, marketing y programación, teniendo en cuenta 3 categorías de clientes, A, B o C.

ADIMZA: la Asociación de Diseñadores de Mendoza propone este tarifario teniendo en cuenta todas las etapas de análisis, conceptualización, planificación y gestión de un proyecto de diseño; además de la sumatoria de costos fijos y variables que se debe afrontar. No sólo tiene los 3 tipos de clientes (A, B, C), sino también propone valores hora de acuerdo a la experiencia del diseñador (junior, semisenior, senior y senior especializado). Incorpora categorías de marketing y diseño de indumentaria, aparte de las típicas piezas de diseño.

CDGM: el tarifario elaborado por la Cámara de Diseñadores de Mendoza propone una lista más reducida de trabajos e incrementos porcentuales según la cantidad de años de experiencia del diseñador.

Fundación Referencia Córdoba: este tarifario plantea valores de referencia para las piezas más comunes de diseño y también cantidad de horas mínimas para cada tipo de trabajo. Esto te puede ayudar a estimar cuánto tiempo te puede llevar.

CDCV: este tarifario elaborado por la Cámara de Diseñadores de Comunicación Visual de Rafaela propone valores para los trabajos habituales de diseño, expresados en dólares estadounidenses.

Todos los tarifarios han sido elaborados teniendo en cuenta a un profesional que se ha capacitado para obtener título formal de diseñador y el respetar estos valores asegura un trabajo en conjunto de los mismos para lograr en el tiempo la valoración y el respeto que merece esta profesión, al igual que cualquier otra. Recordá chequear cuándo fue la última actualización del tarifario!!

A la hora de cotizar el trabajo, hay varios aspectos a tener en cuenta, no solamente el tiempo que te va a llevar hacerlo. Para esto te compartimos un artículo elaborado por la Unión de Diseñadores Gráficos de Buenos Aires.

Además de las horas de trabajo que específicamente se le dediquen a un proyecto ¿Cuáles son los aspectos fundamentales que se deben tener en cuenta al construir un precio?

1. Costos

Un costo es todo aquello que pagamos para mantener el estudio andando y todos los insumos que usamos para concretar un proyecto. Los costos pueden ser directos o indirectos, fijos o variables y además pueden estar visibles u ocultos. Es de suma importancia tomarnos el tiempo que haga falta para calcular bien al detalle los costos. Hay casos sobre todo en los diseñadores que recién se inician, que aún ejercen desde la casa de sus padres por ejemplo, en donde se puede caer en la trampa de no tener en cuenta los costos del espacio físico, que a pesar de no ser afrontados directamente deben tenerse en cuenta porque alguien los paga. Además no hacerlo desvirtúa el resultado final del presupuesto dando una cifra muy baja que jamás permitirá al joven diseñador modificar su situación presente.

2. Ganancia

No, no es de lo que se debe vivir. Hay que vivir del diseño, con lo cual los gastos personales y los de las personas que se tengan a cargo como hijos, deben salir de un sueldo que se fija el propio diseñador. Éste debe ser suficiente para suplir la alimentación, el vestir, el esparcimiento, etcétera. Si se fija uno muy alto quedará desfasado. Debe ser acorde a los valores del mercado, que generalmente son bajos. Los sueldos se cuentan entre los gastos fijos. APARTE DE ESTO HAY QUE OBTENER UNA GANANCIA. El fin de toda empresa es ganar dinero, con lo cual deben fijarse niveles de ganancia que permitan que el trabajo además de permitir vivir deje un margen razonable. Margen que puede ser utilizado para hacer crecer la empresa en un futuro, o simplemente como colchón ante eventuales crisis en el mercado. Lo que se pierde en una crisis justamente son márgenes de ganancia, que luego se recuperan. Obviamente si ese margen no existiera el estudio de diseño ante una crisis daría pérdida y se iría a la quiebra. No se puede sostener una actividad a pérdida por mucho tiempo. El destino de la ganancia acumulada es algo a revisar cada tanto y se debe estipular en una planificación a mediano y largo plazo. Los márgenes de ganancia en la mayoría de las industrias rondan el 30% del precio final del servicio. Pero en diseño por ser una práctica profesional con mucho riesgo, este porcentaje puede resultar bajo. No es de riesgo físico como el de un doble de cine, pero se debe medir el riesgo de perder un cliente y calcular el costo y el tiempo que implica conseguir uno nuevo. En diseño el margen de ganancia debe ser muy amplio porque no se gana por volumen de ventas como en un supermercado, sino que se gana por calidad de servicios personalizados, con lo cual podría decirse que el diseño está en el polo opuesto a un supermercado. Por eso es algo difícil de entender a aquellos diseñadores que hacen una “macdonalización” de su oferta al mercado.

3. Experiencia

No es lo mismo estar en el inicio de una carrera que casi llegando al final. Tampoco es lo mismo contar con un portfolio que incluya proyectos de gran responsabilidad económica o de gran implicancia social, que otro con bocetos estudiantiles o pequeñas piezas, de reducida tirada y para una distribución zonal. Se aconseja sumar al precio entre un 1.5 y un 2.5 % por año de ejercicio profesional. Esto da como resultado presupuestos de profesionales que tienen 10 años de experiencia entre un 15 y un 25 % más altos sobre los de sus pares. Es una simple sugerencia, la realidad es que no hay reglas fijas para este tipo de cálculos. En la cotidianeidad del ejercicio profesional se encuentran casos con diferencias muy notorias tanto para arriba como para abajo.

4. Servicio ofrecido

Este es un punto muy importante dada la amplia oferta de servicios de diseño que existe actualmente en el mercado. El diseño hoy presenta un muy amplio espectro de especialidades que se suman a las ya tradicionales clasificaciones como el gráfico o el industrial. Hoy hay diseñadores especializados en por ejemplo “renderización 3D”, cosa que no existía hace pocos años atrás. Este tipo de especializaciones que conllevan una gran inversión en formación, actualización y herramientas específicas, hace que sea distinto el análisis de costos y amortizaciones en comparación con la práctica más tradicional, donde la información y la formación son mucho más accesibles, además de utilizar herramientas que se encuentran dentro de un estándar mucho menos específico. Al cambiar los costos por estas diferencias obviamente los precios finales se verán afectados.

5. Habilidad o destreza

Si uno es el mejor en lo suyo el precio debe reflejarlo. Hay diferentes tipos de profesionales, para cada tipo hay un mercado. En algunos casos las empresas buscan al profesional más destacado de un área específica para legitimar en parte el proyecto, por lo cual si se encuentra en una situación de reconocimiento por parte de un sector del mercado ¡cobre por ello! Hay diferencias de hasta un 800% entre presupuestos sólo por este ítem y no es exageración.

6. Formación académica

¿Cuánto costó su formación académica? ¿Alguna vez se detuvo a hacer el cálculo concreto? Y no sólo es dinero lo que debe tenerse en cuenta, a pesar de que todo (o casi) puede traducirse a este parámetro. El esfuerzo, el compromiso, el nivel académico de la formación que le permite desarrollar hoy su profesión con el nivel de conocimiento que posee son valuables y apreciables. Debe encontrar la forma de poder ponerle un precio a este ítem. No se pretende que los clientes paguen por la formación de cada profesional, esto ha sido (y lo es a lo largo de toda la carrera) una inversión. Tampoco se está sobrevalorando al academicismo, hay idóneos con un alto nivel de profesionalización, mucho mayor incluso que el que poseen quienes ostentan un diploma universitario. Pero la formación, ya sea formal o autodidacta, es un valor que se transmite en forma de beneficios para el cliente y el cliente del cliente. Se nota claramente en los resultados obtenidos al realizar un trabajo. Es frecuente encontrar ofertas de “profesionales” cuya inversión en formación ha sido un breve curso de algún software de diseño y el resultado desde el punto de vista formal del diseño y la comunicación es muy cuestionable. Pues aquí cabe reflexionar un poco acerca del significado de “ser un profesional” para cada uno y qué porcentaje se sumará a los presupuestos por ello.

7. Demanda

El diseño es como todo servicio profesional una actividad destinada a generar un cambio benéfico en la vida de las personas. Por ello se paga. Por la promesa de un beneficio futuro. ¿Quién podría resistirse a un cambio benéfico en su vida o en su empresa? Pues contrariamente a lo que indica la lógica mucha gente. El diseño se basa en la innovación y el cambio, pero la resistencia natural al mismo por parte de la inmensa mayoría de los seres humanos hace que el mercado demande muy poco diseño en relación al cambio benéfico que genera. Por lo tanto la demanda es menor a lo que debería. En algunos casos más que en otros obviamente, pero nunca sobran clientes. De ser así podría ponerse el precio arbitraria y unilateralmente. Pero la demanda del mercado, junto con el ítem subsiguiente, pone un freno a las ambiciones económicas de los profesionales. Aquí contrariamente a lo que se viene exponiendo hay que tener en cuenta cuánto se va a restar al precio final. Es conveniente pensar en una banda de fluctuación más que en un precio único, esta fluctuación marcará fundamentalmente el piso del presupuesto, aquel límite que no se debe sobrepasar.

8. Oferta

Hoy en día no existe un segmento de mercado dentro del ámbito de incumbencia de un diseñador que esté por debajo del nivel mínimo de oferta. ¡Hay diseñadores por todos lados! Y la oferta sigue en alza.El mercado es cada vez más competitivo, las universidades y los institutos tanto privados como estatales se preocupan por mantener alta la matrícula de alumnado, en ambos casos porque de eso se trata su negocio. El resultado es una horda ingente de nuevos diseñadores que salen de los claustros todos los años para enfrentar un mundo cada vez menos permeable. Obviamente compiten por su lugar. Depende de nuestro posicionamiento se puede dar el caso de que compitamos también con colegas del exterior.Como si esto fuera poco empresas fabricantes de software y hardware de oficina incluyen y comercializan actualmente paquetes de servicios en donde se enseña y ayuda a los usuarios a resolver por sus propios medios gran parte del trabajo que antes resolvía un diseñador. Muchos dirán, eso no es diseño y coincido con ellos, pero es claramente competencia inesperada. Como en el caso anterior, esto resta, no suma. Es algo a tener en cuenta para no quedar desfasado en el segmento de mercado con el que se está trabajando, que seguramente está por debajo de los niveles lógicos de rentabilidad.

9. Tamaño y exigencia del cliente

Los clientes son como los hijos. Clientes chicos, problemas chicos. Clientes grandes, problemas grandes. Las grandes empresas demandan grandes soluciones y asimismo grandes presupuestos. Una gran empresa sea del rubro que sea, se rige por estrictos manuales de normas y procedimientos. Cumplir con los requisitos que exigen esos manuales es costoso porque requiere de una estructura y una organización a la altura de las circunstancias. También es necesario prever el volumen de trabajo que el cliente nos puede llegar a dar a lo largo del tiempo. Hay dos razones fundamentales para esto, una es nuevamente la estructura y los recursos fundamentalmente humanos que va a demandar y otra para encontrar el nivel óptimo de rentabilidad ante esos niveles de exigencia. Para no errar lo mejor es realizar un análisis muy realista de los costos involucrados.

Alejandro Bottini

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Alejandro Bottini, Consultor en Gestión del Diseño y Comunicación Visual. Se desempeña desde hace años en agencias de publicidad de primer nivel. Fundó varias organizaciones vinculadas al diseño, la gráfica y los medios de comunicación.
Preside actualmente AB-CD, Alejandro Bottini Comunicación & Diseño, participa activamente en la udgba y es profesor titular de la cátedra sobre Gestión del Diseño Gráfico en la Fundación Gutenberg.

 

 

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